VISIÓN Y MISIÓN


Misión:

Garantizar las condiciones y oportunidades para la integración de las personas con necesidades especiales en diferentes contextos, desde temprana edad hasta la adultez, a través de la articulación intersectorial e intrasectorial, a fin de crear redes de participación social y protagónica entre los entes corresponsables del proceso de integración social.

Visión

Desarrollar proyectos para crear las condiciones que garanticen la integración familiar, escolar y socio-laboral de niños, adolescentes, jóvenes y adultos con necesidades educativas especiales y /o discapacidad.

martes, 3 de mayo de 2011

La Integración Familiar de las personas con discapacidad



La integración Familiar.

En la vida de toda persona, desde que nace la integración al mundo social, a la comunidad es un proceso natural, que se da progresivamente a lo largo de todas las etapas de su vida. Este se inicia en el seno de la familia, desde el mismo momento en que los padres deciden concebir al niño y donde todos los miembros, desde la boda comienzan a compartir diferentes aspectos de la vida con esa pareja. Desde recién nacido, entonces el niño es llevado de manera paulatina a integrarse en diferentes contextos y situaciones, familiares, recreativas, culturales, entre otras,  de manera espontánea. En el seno de un grupo familiar concebido de esta forma, un niño puede crecer de manera un tanto equilibrada y armónica, con un buen manejo de sus emociones y de sus relaciones con otros individuos de su entorno.
En una persona con discapacidad, este proceso no ocurre de manera natural, sino que por el contrario se ve interrumpido por una serie de factores que lo perturban. Es así como la familia, desde que es informado que ha nacido un niño con alguna discapacidad se enturbia la relación entre los miembros, la tristeza, preocupación, la incertidumbre se apodera de ellos. Muchas preguntas llenan  las mentes de toda la familia en relación al recién nacido, a veces la negación y el rechazo son los primeras reacciones; en otras, la culpa, la desesperanza. Más tarde ante la situación sobreviene la conformidad, pero a veces con un sentimiento de culpa solapado que conlleva a una sobre protección excesiva de la persona o del niño. En consecuencia el proceso de integración deja de ser un proceso natural.
En muchas ocasiones cuando el niño nace con algún síndrome, discapacidad motora o alguna alteración que afecte su apariencia física,  la inclusión del niño en diferentes contextos comienza a ser una problema, el miedo a la burla,  la crítica, a las miradas inquisitivas y curiosas de muchas personas conllevan a entorpecer este proceso. Muchos padres entonces dejan de llevar a sus hijos al parque, a fiestas infantiles, a visitar a otros familiares. Desde aquí comienza ya un verdadero problema que es necesario abordar  desde una visión integral del ser humano inmerso en un contexto social.
El proceso de integración familiar comienza a ser entonces una prioridad. Es perentorio en primera instancia por cuanto se evitaría muchos conflictos futuros en relación la persona. En un primer momento, la aceptación es importante, para dar paso a un verdadero proceso de integración e inclusión. El trabajo alrededor del  miedo, la culpa, la valoración del individuo, la aceptación son elementos importantes a abordar. 
La familia se convierte entonces en el primer entorno para abordar el proceso de integración social de una persona con discapacidad, sentar las bases de una buena y solida relación familiar que permita en un futuro inmediato que la persona crezca en un ambiente sólido que cubra sus necesidades de aceptación, amor, afecto, la relación con sus iguales y donde se aperturen espacios para desarrollar habilidades sociales importantes, autonomía, independencia, aceptación de sí mismo, la valoración de la persona, el autoconcepto y la autoestima.
Bien, todo esto resulta interesante en familias que de alguna forma cuenten con recursos económicos que le permitan solicitar el apoyo psicológico, médico y de los  especialistas, pero la situación se agrava en aquellos grupos de precaria situación económica, en donde el nacimiento de una  persona con discapacidad, se convierte en un  verdadero problema. A veces hay la aceptación de la familia pero no se tienen los recursos necesarios  y el entorno no ayuda al proceso. Podríamos decir que para eso están las instituciones públicas, muchas de ellas también colapsadas por la demanda de solicitudes.
Considero importante el aporte de los medios  de comunicación en este proceso, por cuanto la integración debe abordarse desde los valores y principios de la persona, propiciando procesos comunicacionales y de empatía en la población, abordando aspectos como la discriminación, el servicio social, el trabajo comunitario. Verdaderos procesos de concientización y sensibilización son sumamente importantes en la aceptación de la diferencia, en la persona con discapacidad, el trabajar el miedo, el rechazo a veces generado por el desconocimiento de las verdaderas potencialidades de una persona con discapacidad, sensorial intelectual, física o algún problema de tipo de relación, buscando hacer una sociedad más justa, equilibrada, inclusiva, abierta y menos excluyente.  



Lcda. Elisa Navarro

Psicóloga


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